El programa didáctico del Museo Victorio Macho, coordinado por Enrique Lorente en 2004 y patrocinado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte junto con la Real Fundación de Toledo, fue diseñado para integrar este espacio cultural en la actividad educativa de los centros de Secundaria de Toledo. Su objetivo era acercar al alumnado a la figura de Victorio Macho, uno de los escultores figurativos más destacados del siglo XX, y familiarizarlos con distintos tipos, formas y técnicas escultóricas.
La propuesta combinaba trabajo previo en el aula, una visita guiada al museo y una evaluación posterior. Estaba dirigida a estudiantes de entre 12 y 16 años y contaba con materiales específicos, como una guía para el profesorado, cuadernos de actividades para el alumnado y fichas informativas sobre la vida y obra del escultor.
La visita se organizaba en tres espacios diferenciados del museo —el jardín, la cripta y la sala expositiva—. Durante el recorrido, los estudiantes aprendían a identificar diversos tipos de escultura, como el bajorrelieve o el bulto redondo, y distintas formas escultóricas, como el retrato, el busto o la escultura monumental de carácter conmemorativo o funerario. También se introducían en técnicas como la talla en piedra o madera, el modelado y la fundición en bronce.
En definitiva, el programa fomentaba un aprendizaje transversal, combinando arte, historia y observación directa del patrimonio. Al mismo tiempo, promovía la reflexión crítica, el trabajo en equipo y el análisis de la obra artística, consolidando al museo como un recurso pedagógico accesible y cercano.