"La Inmaculada" del convento de las Gaitanas es una de las obras más espectaculares del barroco español. Pintada por Francisco Rizi (1608–1685), maestro especializado en grandes cuadros de altar, la obra destaca por su suntuosidad y rico colorido. Está enmarcada en un impresionante marco de madera tallada con motivos vegetales, dorado con pan de oro y rematado con el escudo del fundador del convento, Diego de Palma Hurtado.
El cuadro presentaba graves problemas de conservación, principalmente debidos a la pérdida de tensión del soporte original, lo que había provocado profundas deformaciones y arrugas, especialmente en su mitad inferior. Estas alteraciones no solo reducían la visibilidad de la pintura, agravada por la acumulación de polvo en las zonas afectadas, sino que también aceleraban su deterioro, provocando la pérdida de cohesión de la capa pictórica, su desprendimiento y un debilitamiento general de la tela.
Gracias a un convenio firmado en julio de 1994 con la Fundación Argentaria, que financió el proyecto, se inició el proceso de restauración en octubre de ese mismo año. La primera fase consistió en el reentelado y la corrección de las deformaciones del soporte. Para ello fue necesario desmontar el marco y bajar el lienzo, operación que requirió la instalación de un andamiaje especial debido a sus grandes dimensiones. A continuación, se fijó el cuadro sobre una nueva tela, previamente tratada con procesos de envejecimiento, impermeabilización y eliminación de nudos, con el objetivo de estabilizar la obra y prevenir nuevas tensiones. La intervención continuó con la eliminación de barnices oxidados, suciedad, brochazos y repintes procedentes de restauraciones anteriores. Todos los tratamientos fueron realizados con el apoyo de análisis físico-químicos aplicados a la capa pictórica y a la preparación del soporte, garantizando una restauración respetuosa y rigurosa.