A principios de 1993 se comenzó la restauración del retablo mayor de la iglesia, una obra de gran valor artístico firmada por el pintor toledano Luis Tristán. Los trabajos se centraron en los diez lienzos sobre tabla que componen el conjunto, los cuales fueron restaurados en el Instituto de Conservación y Restauración de Bienes Culturales del Ministerio de Cultura, en virtud de un acuerdo con el Departamento de Bienes Muebles.
La intervención tuvo como principal objetivo detener el deterioro de las pinturas y recuperar la unidad estética y el equilibrio visual del conjunto, respetando siempre la integridad de las obras. En términos generales, se procedió a la sustitución de bastidores, la corrección de deformaciones en los soportes y el refuerzo de los bordes. Asimismo, se fijó la capa pictórica, se realizó una limpieza superficial para eliminar la suciedad acumulada y se procedió a la reintegración de lagunas.
La restauración tuvo una duración aproximada de seis meses, al término de los cuales los lienzos fueron presentados a los medios de comunicación antes de ser reinstalados en el retablo durante el mes de julio.
Esta actuación se enmarca dentro del proyecto expositivo dedicado a Luis Tristán, en el que la Real Fundación de Toledo trabaja conjuntamente con la Diputación Provincial y el Museo de Santa Cruz.