En el marco del programa de conservación del patrimonio de los conventos de clausura impulsado por la Real Fundación de Toledo, y gracias al patrocinio del Banco Santander, se llevó a cabo entre 1993 y 1994 la restauración del Retablo de la Epifanía, actualmente ubicado en la iglesia del Convento de San Pablo.
El retablo está compuesto por siete tablas pintadas del siglo XV, aunque su disposición actual no corresponde a la original. La estructura fue modificada con la incorporación de elementos arquitectónicos y molduras añadidas en épocas posteriores, lo que dificulta su lectura histórica y estilística.
El estado de conservación era preocupante; las tablas presentaban fisuras en el soporte de madera, depósitos de suciedad, barnices oscurecidos y pérdidas de policromía. La minuciosa limpieza realizada por Rocío Bruquetas y Rita Regojo permitió recuperar una gran brillantez de color, riqueza de matices y detalles originales, sacando a la luz la alta calidad artística de la obra.
A pesar de su indudable valor, no se conservan datos documentales ni estudios que permitan situarla con precisión en su contexto histórico o estilístico, lo que convierte a este retablo en una pieza enigmática dentro del patrimonio pictórico español.