En 1992, la arquitecta Ana Peña, con el patrocinio de la Real Fundación de Toledo, realizó un inventario de capillas y cruces votivas del casco histórico con el objetivo de documentar su estado de conservación. Gracias a este estudio, y en colaboración con la Escuela Taller Municipal, se llevaron a cabo reparaciones y sustituciones en las piezas más dañadas. Entre las restauraciones más destacadas se encuentran la capilla de Núñez de Arce, las tres del Cristo de Santo Domingo, la capilla del Puente de San Martín, la Virgen de las Gaitanas, el Cristo de San Miguel, el Cristo de Prensa de San Lorenzo, el Cristo de Alfileritos, el Cristo de las Carmelitas, la capilla de la Virgen de la Inmaculada Concepción, el Cristo de San Román, la capilla de San Felipe Neri, el Cristo de Santa Isabel y el Cristo de la Bajada de San Justo.