En 1995, la Real Fundación de Toledo emprendió un estudio integral para conocer la problemática del casco histórico de la ciudad en su conjunto. El trabajo, realizado por los profesores Alfonso Vázquez González, Pilar Morollón Hernández, Enrique Lorente Toledo y Juan Blanco Andray, tuvo como objetivo principal ofrecer una información precisa y actualizada de los distintos problemas que afectaban al casco histórico, no solo desde una perspectiva urbanística, sino también sociológica, acercándose a la realidad cotidiana de sus habitantes.
El estudio abordó aspectos clave como la población, los edificios de viviendas, los espacios públicos, los monumentos, las instituciones y la calidad ambiental. Además, se propuso como un modelo abierto a futuras revisiones, que permitiera seguir la evolución de los problemas detectados. Fruto de este trabajo se generó un banco de datos útil para la elaboración de propuestas de mejora, así como un análisis detallado de cuestiones tanto específicas como generales, orientado a identificar los principales retos del casco histórico y su evolución en el tiempo.
Cumpliendo con el compromiso asumido en el momento de su elaboración, en 1998 se llevó a cabo la primera revisión del estudio, lo que permitió analizar los cambios producidos desde 1995 y evaluar tanto los avances como las nuevas problemáticas surgidas en el casco histórico de Toledo.