Entre 1996 y 1999, la Real Fundación de Toledo, en colaboración con la Diputación Provincial, llevó a cabo un estudio sobre Toledo en época visigoda, una etapa de gran relevancia histórica pero aún poco conocida. La primera fase del proyecto consistió en la elaboración de un inventario de elementos arquitectónicos decorativos de origen visigodo, bajo la dirección de Jesús Carrobles y con la participación de Lourdes de Miguel y Carmen Jiménez.
El objetivo fue recopilar toda la información existente sobre estas piezas, conservadas tanto en los museos de Toledo —como el Museo de los Concilios y el Museo de Santa Cruz— como en distintos edificios de la ciudad. Asimismo, se incluyeron elementos custodiados en instituciones madrileñas como el Museo Arqueológico Nacional, la Real Armería y el Instituto Valencia de Don Juan. En total, se documentaron 397 piezas.
A partir de 1997, el trabajo se centró en unificar los criterios de catalogación mediante la creación de una ficha modelo y una base de datos digital, que incluía imágenes, referencias bibliográficas y comparaciones con piezas similares. También se elaboraron mapas de dispersión de los hallazgos, lo que permitió aportar datos valiosos sobre la presencia visigoda en la ciudad.
El proyecto se completó con la colaboración del Gabinete de Antigüedades de la Real Academia de la Historia, cuyo archivo permitió ampliar significativamente el alcance del estudio. Como resultado, los hallazgos fueron publicados en colaboración con dicha institución y con la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha en el volumen Comisión de Antigüedades de la Real Academia de la Historia. Castilla-La Mancha: Catálogo e índices.