Entre 2003 y 2004, la Real Fundación de Toledo, con el patrocinio del Ministerio de Cultura, desarrolló un proyecto educativo centrado en la sensibilización sobre el patrimonio natural de la ciudad, especialmente el entorno del río Tajo y el paisaje de los Cigarrales. El programa fue diseñado y dirigido por Enrique García Gómez, licenciado en Medio Ambiente, y Asenet López Gutiérrez-Cañas, bióloga.
Su objetivo principal fue fomentar en los escolares una conciencia integral del patrimonio, entendiendo lo natural y lo cultural como elementos inseparables, reflejo de la relación entre las personas y su entorno. A través de una ruta ecológica guiada y el uso de material didáctico, los alumnos exploraron la biodiversidad, la geología y la riqueza paisajística del Tajo, aprendiendo a valorar su riqueza ecológica y a reconocer los riesgos derivados de su deterioro por la presión urbana.
Concebido como experiencia piloto, el proyecto surgió en un momento de fuerte transformación del paisaje toledano, y se planteó como una herramienta de educación ambiental activa. La Real Fundación de Toledo expresó su voluntad de continuar y mejorar esta iniciativa en futuras ediciones, agradeciendo especialmente la participación de centros educativos, profesores y alumnos.