Desde hace casi cuatro décadas, la Real Fundación de Toledo trabaja para conseguir la mejor conservación de nuestra ciudad. Para hacerlo posible, se ha ocupado de plantear debates o elaborar informes que han permitido un mejor desarrollo de la población. En la consecución de sus fines fundacionales, la Real Fundación de Toledo impulsa este Observatorio Urbano de Toledo.

Toledo no es un incidente cualquiera en el cauce del Tajo. Decir Toledo es nombrar todas sus ciudades, las que fueron y las que son: Toletum, Sedes Regia, Tulaytulah; ciudad de alminares, shofar y campanas; de conventos y parroquias; de encuentros y desencuentros, de emperadores y súbditos… de bullicio en el zoco y de soledad, llena de profundas compañías, en sus cigarrales. Ciudad de ciudades, iguales y diferentes, reales e imaginadas, decir Toledo es también nombrar con ilusión el anhelo de lo que será.
El resultado de tanta vida es una ciudad, entendida como congregación racional y negociada de personas, convertida en un espacio donde el saber encuentra un campo fértil. A ello se debe que construir, conservar y recomponer la ciudad implique comprenderla como paso previo y necesario para cuidarla.
Así, de una manera u otra, el urbanismo debería ocuparse del cuidado de la ciudad, de reparar sus daños y carencias: vacíos, ausencias, zonas deterioradas susceptibles de nuevas apropiaciones o usos. Y, en este sentido, la cuestión es si deberíamos tratar esos fragmentos que deterioran el conjunto de una “creación humana excepcional” con el mismo cuidado con el que se restauran las obras de arte. Basta observar la evolución de la ciudad para evidenciar que el urbanismo ha olvidado el talento en la planificación y el decoro, descuidando su fin, la sabia traza urbana como reflejo del interés general.
En nuestros días, Toledo afronta el reto de proyectarse hacia el futuro. De nuevo queremos ser otra ciudad, pero para conseguirlo tenemos que saber cuál y ser conscientes de la necesidad de abandonar viejos errores. Nos referimos al crecimiento desmedido mediante la creación de barrios inconexos, al expolio del paisaje, a las intervenciones inapropiadas, a los intereses particulares que priman sobre lo común y a la falta de consenso.
El resultado debería ser un nuevo modelo de ciudad creado sobre la base del bien común, capaz de cuidar el pasado heredado y procurar su futura proyección, con el único fin de generar un porvenir optimista para todos los que habitan el espacio material e inmaterial de una ciudad única.
De acuerdo con este planteamiento, la Real Fundación de Toledo pone a disposición de la ciudad su recién creado Observatorio Urbano de Toledo. Una herramienta que, parte del conocimiento transversal de la población y trata de involucrar a la ciudadanía en el análisis y difusión de su realidad urbana. Con él pretendemos ayudar y apoyar, desde el acuerdo, la toma de decisiones y el desarrollo de las políticas públicas de ciudad surgidas desde la reflexión crítica y siempre destinadas a actuar en procedimientos y expedientes de planes y proyectos urbanísticos, con el fin de mantener la excelencia de la que hemos disfrutado en diferentes momentos del pasado.
Para conseguirlo e iniciar su actividad, se ha celebrado un primer encuentro con formato de mesa redonda, en el que se ha abordado la necesidad de contar con una estrategia para la ciudad del siglo XXI. Su convocatoria parte del convencimiento de que las ciudades son algo más que un conjunto de edificios. Son, sobre todo, una realidad mental en la que priman las ambiciones o la mediocridad, siempre en virtud de los retos que la comunidad quiera afrontar. La reflexión sobre lo que hoy es Toledo y su capacidad para diseñar un futuro propio, son partes esenciales de un debate que debe ser previo a cualquier planeamiento urbano que vaya más allá de tratar de gestionar lo ordinario o lo inmediato.
La mesa redonda ha tenido lugar en la sede de Roca Tarpeya el 24 de febrero, comenzó con la presentación del Observatorio de Urbanismo a cargo del Presidente de la Fundación, Jesús Carrobles. A continuación tuvo lugar la mesa redonda propiamente dicha, moderada por la profesora de la Escuela de Arquitectura de Toledo Carmen Mota y la participación de José Ramón González de la Cal, Juan Ignacio de Mesa y Ángel Felpeto.
La conocida como Senda de las Moreras ha sido premiada en la XV Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo, la exposición estará en Barcelona del 28 de junio hasta el 16 de septiembre y en Valladolid del 2 de julio al 23 de septiembre.
El Ayuntamiento de Toledo ha acogido la presentación de la VIII edición del Festival, en un acto que ha contado con la participación de la alcaldesa Milagros Tolón, el deán de la Catedral Juan Miguel Ferrer, el delegado provincial de Educación y Cultura José Gutiérrez, la directora académica del Vicerrectorado de Internacionalización de la UCLM Susana Seseña, la presidenta de la Fundación Soliss Mª Luisa González Bueno, el director artístico del Festival Juan José Montero y el director general de la Real Fundación de Toledo Eduardo Sánchez Butragueño.
La Real Fundación de Toledo, institución que gestiona y custodia el legado de Victorio Macho y su museo en la que fuera su casa-taller en Roca Tarpeya, ha cedido en depósito varios tornos originales del genial escultor palentino a la Escuela de Arte de Toledo.
En el centenario de la muerte del poeta Tomás Morales los visitantes del Museo Victorio podrán contemplar por primera vez esta magnífica obra de Victorio Macho que debido a su mal estado de conservación no pudo instalarse en el Museo tras su rehabilitación en 1999.
Apertura extraordinaria gratuíta con motivo de La(s) Noche(s) del Patrimonio.
Museo VIctorio Macho y Espacio Rafael Canogar
De 9.00 a 24:00 h
Presentación de la Guía Práctica para el Desarrollo de Eventos Sostenibles. Dirigida a Ayuntamientos, empresas y asociaciones.
Sala de actos · 9:30 h
Arias y motetes para el Corpus de Toledo en el siglo XVIII: Cristalina fuente
Catedral de Toledo · 20 h