El jueves 29 de octubre a las 18.00 horas se inaugura Basamento, la exposición de Fernando Silva que acogerán los Jardines de Roca Tarpeya hasta octubre de 2027.

Toledo es una ciudad que cuenta con un excepcional patrimonio cultural. La mayor parte de los que la viven o visitan son conscientes de ese rico pasado, pero ignoran su valor como hito contemporáneo. Cabe recordar que en sus calles y museos se inspiraron los mejores artistas de las vanguardias y que en ellos iniciaron su carrera profesional artistas tan destacados como Alberto Sánchez o Rafael Canogar. Por ese motivo y para generar ese foco de cultura contemporánea que la ciudad necesita, la Real Fundación de Toledo quiere poner a disposición de los artistas toledanos sus espacios de Roca Tarpeya. En ellos y en relación directa con la obra de Victorio Macho y de Rafael Canogar, se ofrece una nueva posibilidad para conocer y valorar las creaciones más recientes de nuestros mejores creadores.
Jesús Carrobles.
Presidente del Patronato de la Real Fundación de Toled
Basamento
La exposición Basamento sitúa la obra de Fernando Silva en conversación con la memoria geológica, tectónica y patrimonial de Toledo. Concebido para el entorno al aire libre del Museo Victorio Macho, el espacio se articula no como un mero escenario expositivo, sino como una matriz territorial en un estrato más en el que la intemperie actúa sobre la roca a bajas velocidades. Frente a la meteorización de la roca, los acontecimientos de la historia irrumpen a un ritmo de orden muy distinto. Deja la historia su huella y su trauma inscrito en la materia.
La práctica de Fernando Silva (Toledo, 1955) parte de la curiosidad sobre la generación, alteración y permanencia de la imagen. En su trabajo, la noción de matriz se expande más allá de la plancha gráfica para convertirse en marca y resistencia cultural. A través del uso de vocabulario matérico en el título de sus obras—mármol Macael, pizarra en bruto, alabastro calcáreo policromado o mortero industrial—, Silva hace visible de manera verbal la tensión entre la norma geométrica humana y la soberanía del ciclo inorgánico y lo traslada directamente a la obra.
Para este proyecto concebido para una permanencia de un año completo en el exterior, las piezas han sido formuladas para resistir las inclemencias extremas del clima toledano, el viento, la lluvia y los bruscos saltos térmicos, sin perder su integridad estructural, pero abrazando intencionadamente la alteración cromática y la pátina del paso de los meses. La materia se presta así a registrar el tiempo a una escala que simula la propia alteración de los agentes externos. En contraste con la exposición al raso, el aljibe cubierto funciona como un contenedor de preservación y recogimiento: un espacio de conservación natural donde el agua y la arquitectura subterránea dialogan con las piezas allí resguardadas, ofreciendo un contrapunto de silencio frente a la erosión del exterior.
Bajo el comisariado de José Delgado Periñán, artista y comisario, la exposición se estructura a partir de una cuidada articulación de la obra más reciente producida por Fernando Silva. La aportación curatorial de Delgado Periñán ha sido determinante para vehicular una narrativa site-specific, que despliega las piezas en consonancia directa con las cotas, patios, miradores y el emplazamiento subterráneo del aljibe de Roca Tarpeya. A través de esta lectura, el comisario conecta las investigaciones matéricas de Silva con debates sobre la imagen-documento, la agresión política y la resistencia del soporte, construyendo un recorrido donde arquitectura, paisaje y escultura invitan al espectador a situarse en cierto modo en el aislamiento y el silencio.
Rachel Lamot
Os presento un documento singular del Archivo de Victorio Macho. Es una fotografía aérea, fechada en abril de 1958, expresamente realizada sobre el objetivo a cubrir, Roca Tarpeya, y dedicada por el piloto y amigo Pedro Barrio. En el archivo existen también dos documentos más que complementan la imagen: dos cartas de Pedro Barrio, ayudante de campo del general jefe del Ministerio del Aire, fechadas 7 años después, en enero de 1965.
La Fundación acaba de comprar en una subasta una reproducción del dibujo de Victorio Macho titulado Labriego español, publicado en la revista La Esfera, en el nº 226 del 27 de abril de 1918. Es un excelente dibujo a lápiz marrón, realizado por Victorio Macho entre 1910 y 1915 dentro de la serie La Raza, donde retrató a personajes que representaban lo que el escultor denominaba el “espíritu castellano”, una exaltación de las raíces españolas en consonancia con los valores defendidos por la Generación del 98.
La importancia de esta compra se debe al desconocimiento del paradero del dibujo original, solo constatada su existencia por esta reproducción. Seguramente el dibujo, realizado de joven en los inicios de su carrera artística, pudo venderlo para poder sobrevivir, debido a su economía precaria.
La Real Fundación de Toledo agradece a Enrique Sánchez Lubián, periodista y durante muchos años jefe de prensa del Ayuntamiento de Toledo, la donación de un documento que pasa a formar parte del Archivo de Victorio Macho. Se trata de la portada del suplemento literario de Los Lunes de El Imparcial, del 16 de mayo de 1920, en donde se reproduce el dibujo de Macho titulado La Virgencilla Morena ilustrando un texto de los hermanos Álvarez Quintero.
Continuando con nuestro compromiso con el Tajo, parte del patrimonio natural y cultural de la ciudad de Toledo, la Real Fundación de Toledo se une a la Cátedra del Tajo que promueven la UCLM y la Fundación Soliss.