Ha querido el destino que la celebración del Día Mundial del Turismo 2021 haya coincidido con los primeros días sin restricciones de aforo en espacios cerrados y con la apertura de las barras en la hostelería. Ello confirma las buenas sensaciones, ratificadas por los datos epidemiológicos, que desde hace meses se perciben de manera cada vez más potente como consecuencia del avance de la vacunación en España, lo que supone un éxito colectivo del que debemos sentirnos muy orgullosos.
Es previsible, por tanto, que la recuperación del sector turístico y cultural en ciudades como Toledo sea paulatinamente más notoria hasta lograr alcanzar, esperemos que cuanto antes, la normalidad total y la recuperación de las cifras pre-pandémicas por la importancia que ello tiene para nuestra economía y nuestra autoestima como ciudad.
Sin embargo, la pandemia nos ha dejado varias lecciones que será necesario recordar para confirmar que hemos aprendido de ellas y de este modo, actuar en consecuencia. La primera de ellas es la capacidad del sector turístico-cultural para generar empleo y riqueza. Hemos tenido que notar su ausencia para comprender cuánto bien hace en nuestro día a día ese carácter de ciudad atractiva, posibilitando oportunidades laborales que el resto de ciudades no pueden disfrutar.
La segunda lección es que, especialmente en barrios como el centro histórico, el peso previo del sector turístico era tan grande que su hundimiento en la pandemia ha evidenciado que la dependencia de él era excesiva. Ello ha puesto sobre la mesa la necesidad de alcanzar equilibrios razonables para evitar que, como se suele decir, estén todos los huevos en la misma cesta.
Y es que, el turismo y la cultura, entendida en sentido amplio, han demostrado ser en las últimas décadas uno de los grandes motores tanto económicos como sociales de la ciudad de Toledo. A los grandes beneficios tangibles que aporta la generación de riqueza se suma otro gran aporte consistente en el fortalecimiento del orgullo cívico, clave en la autoestima de toda sociedad. Pero no es menos cierto que la crisis ocasionada por la Covid-19 le ha asestado un duro golpe al sector, poniendo en evidencia las debilidades de un modelo que ya apuntaba signos de agotamiento y planteaba problemas de convivencia entre el turismo masivo y los usos residenciales en los centros históricos antes de la llegada del coronavirus.
Por ello, es necesario establecer e implantar un modelo en Toledo que sea capaz de recuperar la normalidad en el sector, del que dependen muchos miles de empleos, aprovechando el potencial cultural de la ciudad, pero siendo capaces de mitigar algunos de los efectos no deseables del modelo de turismo que se había hecho dominante antes de la pandemia. Esos efectos eran básicamente una desconexión entre el residente y el turista, una cierta banalización de la ciudad que le restaba autenticidad y puntuales problemas de convivencia o coexistencia entre los residentes y los perfiles de turista menos respetuosos con el vecino.
Corregir esto para lograr recuperar la química entre el visitante y el residente es esencial, pues durante décadas su relación fue mutuamente beneficiosa ya que el enriquecimiento humano que la presencia de personas venidas de fuera, con otras sensibilidades, visiones del mundo e inquietudes aporta, es un tesoro para la evolución y modernización de las ciudades y sus mentalidades. Ello solo será posible estableciendo un plan que enfoque el turismo en Toledo desde la sostenibilidad entendida en sentido amplio, considerando factores ambientales, sociales y económicos.
Para ello, la ciudad histórica debe ser capaz de ofrecer productos de calidad que sean un reclamo para ciertos tipos de personas, sean visitantes o residentes, que respondan a un perfil respetuoso con el patrimonio y con los vecinos, de nivel cultural medio-alto, que valoren la autenticidad de una ciudad viva y con la sensibilidad de comprender que están pisando un lugar especial y habitado.
Fomentar las visitas pausadas que este tipo de turismo necesita solo es posible generando atractivos para pernoctar, empaparse de la ciudad sin la prisa de una visita fugaz, impersonal y dirigida. Promover eventos y productos de elevado valor añadido y que pueden ser disfrutados tanto en familia como de manera individual se antoja imprescindible para ello. La captación prioritaria de este tipo de visitantes será clave en la necesaria convivencia entre el nuevo modelo de turismo y la vida de los residentes en el centro histórico. Es más, el modelo debe ser capaz de fomentar un incremento en el número de residentes en base a la creación de una ciudad con amplia oferta sociocultural de calidad en la que primen los términos cualitativos antes que los cuantitativos en lo referente al perfil de los turistas que visiten la ciudad.
En paralelo, y precisamente para lograr que el centro histórico sea un lugar auténtico y no un decorado, la ciudad debe apostar decididamente por fijar población residente en el barrio, favoreciendo la llegada de nuevos vecinos y evitando que se marchen los actuales. Esto solo es posible generando una ciudad amable, cuidada, más verde, con un parque de viviendas renovado y a disposición de las personas que quieren vivir el centro a precios razonables, con una potenciación de los incentivos y ayudas para los comerciantes que nutren a los residentes y con el afianzamiento de usos que llenan de vida el centro como puede ser la universidad o los edificios de servicios públicos.
Desde la Real Fundación de Toledo intentaremos ser útiles a la hora de articular este proceso de transición hacia el modelo que garantice la sostenibilidad del nuevo turismo en Toledo, entendida desde el punto de vista ambiental, patrimonial y social de modo que la recuperación económica del sector vaya de la mano de una sensibilidad con la vida cotidiana de los residentes que sea capaz de hacer percibir al turismo como un atractivo para vivir en el centro en lugar de una posible causa de desplazamiento de vecinos.
Estaremos siempre dispuestos a generar y apoyar proyectos que atraigan a un público de elevado nivel cultural, un turismo que mueva a familias y que sea capaz de recuperar económicamente al sector cultural y turístico sin menoscabo de la calidad de vida de los residentes ni de la conservación de los monumentos y valores patrimoniales de Toledo.
Eduardo Sánchez Butragueño
Ha tenido lugar en la Sala Capitular del Ayuntamiento de Toledo la presentación del X Festival de Música El Greco en Toledo, edición cuyo programa se centrará de nuevo en exclusiva en las Batallas de Órganos, tras el éxito alcanzado en 2022
El Patronato de la Real Fundación de Toledo, presidido por Xandra Falcó, se ha reunido en su sede de Roca Tarpeya para presentar la Memoria 2022 y aprobar las Cuentas anuales y la Liquidación del Presupuesto correspondientes a dicho ejercicio.
En una reunión celebrada el pasado viernes 7 de julio, la Real Fundación de Toledo y el Ayuntamiento de la ciudad se han comprometido a mantener e impulsar la colaboración institucional que permita seguir desarrollando líneas de trabajo conjuntas.
Tras dos años desde su publicación, casi 300.000 personas han accedido a este visor en tiempo real para observar el estado del río Tajo a su paso por la ciudad de Toledo.
Apertura extraordinaria gratuíta con motivo de La(s) Noche(s) del Patrimonio.
Museo VIctorio Macho y Espacio Rafael Canogar
De 9.00 a 24:00 h
Presentación de la Guía Práctica para el Desarrollo de Eventos Sostenibles. Dirigida a Ayuntamientos, empresas y asociaciones.
Sala de actos · 9:30 h
Iván Redondo presenta su primer libro
Sala de actos · 19:00 h