La Real Fundación de Toledo sigue recuperando obras desaparecidas de Victorio Macho.

Se trata de una escultura titulada por el propio escultor El tuerto de Béjar, una cabeza en bronce, realizada por Victorio Macho en 1905 a la edad de 18 años, cuando se estaba formando en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, en donde permaneció desde 1903 a 1907 becado por la Diputación Provincial de Palencia.
Dentro de la producción artística del escultor y del legado que la Fundación gestiona en su Museo de Roca Tarpeya, la obra tiene una gran significación. Primeramente, por ser una obra de juventud, cronológicamente la tercera que se conserva, tras Danielillo (1903) y el Autorretrato (1904). Y más importante aún por ser el antecedente de la serie La Raza, una colección de retratos realizados entre 1910 y 1915, que marcaron estilísticamente un periodo artístico que reproduce el ideario de la Generación del 98, una corriente de exaltación y admiración por los tipos y paisajes castellanos, con un lenguaje sencillo pero expresivo, frente a la desesperanza por la pérdida de las últimas plazas en territorio americano.
Al igual que escritores como Baroja, Azorín y Valle-Inclán, entre otros, con los que compartió tertulias, Victorio Macho recorrió caminos y pueblos en sus viajes de Madrid a Santander, donde vivían sus padres y hermanos, y retrató a las gentes que veía, una persona tuerta, un campanero, un sembrador, un trajinante, un pastor, un marinero vasco, inmortalizándoles en la colección de retratos que hoy se pueden admirar en el Museo que también fue su casa toledana en Roca Tarpeya.
La escultura recuperada representa también un nuevo modelo de escultura realista, sobria y serena, frente al barroquismo y exceso de virtuosismo del naturalismo decimonónico, que será uno de los pilares de la renovación de la escultura del primer tercio del siglo XX.
La obra El tuerto de Béjar aparece citada en el testamento que Victorio Macho otorgó en 1966, como una de las obras legadas “al pueblo español” con el deseo expreso de permanecer en Toledo en el museo creado para tal fin y gestionado por la, también creada por él, Fundación Victorio Macho. Cuando en 1996 la Real Fundación de Toledo realiza el inventario de las obras del escultor para asumir su gestión, tras la fusión de ambas fundaciones, una serie de obras ya no estaban, siendo una de ellas la que ahora nos ocupa. Gracias a las labores de rastreo que realizó la Fundación en los años inmediatamente posteriores por anticuarios y casas de subasta se recuperaron algunas como los dibujos El Pastor, El Trajinante, El Hermano del Obispo, Mirentzu, El Campanero, El Nieto de Sancho y Mi sobrinillo Angelín, así como tres desnudos masculinos, y últimamente el titulado El Hombre Bueno; pero El tuerto de Béjar siguió en paradero desconocido.
Los años han pasado y, aunque la esperanza puesta en su recuperación nunca flaqueó, la noticia de su generosa, aunque anónima, donación nos ha llenado tanto de sorpresa como de alegría. Muy pronto, la escultura El Tuerto de Béjar volverá a ser expuesta en el Museo Victorio Macho, de donde nunca tuvo que salir, para poder ser admirada por todos, y se instalará en el hueco que tan gentilmente le han dejado sus obras hermanas, las de mayor edad, las esculturas Danielillo y el mismo Victorio Macho en su Autorretrato.
La Esfera, 3 de noviembre de 1917.
La conocida como Senda de las Moreras ha sido premiada en la XV Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo, la exposición estará en Barcelona del 28 de junio hasta el 16 de septiembre y en Valladolid del 2 de julio al 23 de septiembre.
El Ayuntamiento de Toledo ha acogido la presentación de la VIII edición del Festival, en un acto que ha contado con la participación de la alcaldesa Milagros Tolón, el deán de la Catedral Juan Miguel Ferrer, el delegado provincial de Educación y Cultura José Gutiérrez, la directora académica del Vicerrectorado de Internacionalización de la UCLM Susana Seseña, la presidenta de la Fundación Soliss Mª Luisa González Bueno, el director artístico del Festival Juan José Montero y el director general de la Real Fundación de Toledo Eduardo Sánchez Butragueño.
La Real Fundación de Toledo, institución que gestiona y custodia el legado de Victorio Macho y su museo en la que fuera su casa-taller en Roca Tarpeya, ha cedido en depósito varios tornos originales del genial escultor palentino a la Escuela de Arte de Toledo.
En el centenario de la muerte del poeta Tomás Morales los visitantes del Museo Victorio podrán contemplar por primera vez esta magnífica obra de Victorio Macho que debido a su mal estado de conservación no pudo instalarse en el Museo tras su rehabilitación en 1999.
Apertura extraordinaria gratuíta con motivo de La(s) Noche(s) del Patrimonio.
Museo VIctorio Macho y Espacio Rafael Canogar
De 9.00 a 24:00 h
Presentación de la Guía Práctica para el Desarrollo de Eventos Sostenibles. Dirigida a Ayuntamientos, empresas y asociaciones.
Sala de actos · 9:30 h
Arias y motetes para el Corpus de Toledo en el siglo XVIII: Cristalina fuente
Catedral de Toledo · 20 h