Se trata de un importante proyecto de colaboración basado en la exitosa y fructífera relación de la Real Fundación de Toledo con el patrimonio musical de la Catedral iniciada en 2014

La Sala Capitular de la Catedral Primada acogió el acto de firma del convenio por el que la Real Fundación de Toledo y la Fundación Primatialis Sedes Toletana se comprometen a colaborar para elaborar la programación musical que conmemorará el VIII Centenario de la Catedral de Toledo en 2026.
Presidieron el acto el arzobispo y presidente de la Fundación Primatialis Sedes Toletana, Francisco Cerro Chaves; la presidenta de la Real Fundación de Toledo, Xandra Falcó; y el deán de la Catedral, Juan Pedro Sánchez Gamero. Sellaron el acuerdo, en presencia del vicepresidente del Patronato de la Real Fundación, Jesús Carrobles, y de Juan José Montero, director artístico del proyecto.
Para la Real Fundación de Toledo es muy importante que la Catedral de Toledo vuelva a confiar en su experiencia para un proyecto de tanta envergadura para la ciudad como es este centenario, afianzando así la exitosa relación que nació en 2014 con motivo del Año Greco y que se ha venido manteniendo en el tiempo mediante el Festival de Música el Greco en Toledo que, a través de sus ya célebres Batallas de Órganos, viene siendo una referencia permanente en el panorama cultural de la ciudad y de la región año tras año.
En la programación volverán a tener un importante protagonismo tanto la música compuesta en el templo primado como los instrumentos musicales empleados en esas composiciones, considerando el gran legado patrimonial que ambos constituyen.
En su intervención, la presidenta de la Fundación Xandra Falcó repasó las actuaciones desarrolladas por la institución para «procurar la conservación del patrimonio de Toledo y fomentar su difusión, desde la exposición 'Piedras vivas' en 1992 al Festival de Música El Greco, que se ha convertido en referencia nacional e internacional, y que nos hacen acreedores de la experiencia adecuada para organizar el programa musical del octavo centenario de la Catedral, un nuevo reto en el que pondremos la totalidad de los medios a nuestro alcance» ha señalado.
El arzobispo de Toledo concluyó las intervenciones agradeciendo a la Real Fundación y su presidenta la disposición para firmar este convenio que servirá como una ocasión «para gozar y vivir la experiencia que supone el lenguaje universal de la música como medio para alabar al señor», dando así «un paso importante para hacer realidad el programa musical, que tendrá varios hitos de obligada asistencia, dada la calidad musical de los conciertos. Estamos deseosos de vivirlo y asistir a tan grandes encuentros musicales», afirmó.
El Vivero Histórico de la Real Fundación de Toledo tiene ya sus primeras semillas germinadas.
Se trata de las bellotas proporcionadas por la encina de Montesión, un colosal ejemplar situado en una rotonda en la carretera de La Puebla de Montalbán que, debido a su porte, fue respetado al ejecutar la obra hace varias décadas.
Su último recuerdo en Toledo, la intervención en las Cortes de Castilla-La Mancha sobre la Guerra de las Comunidades, será un homenaje publicado a título póstumo
Os presento un documento singular del Archivo de Victorio Macho. Es una fotografía aérea, fechada en abril de 1958, expresamente realizada sobre el objetivo a cubrir, Roca Tarpeya, y dedicada por el piloto y amigo Pedro Barrio. En el archivo existen también dos documentos más que complementan la imagen: dos cartas de Pedro Barrio, ayudante de campo del general jefe del Ministerio del Aire, fechadas 7 años después, en enero de 1965.
La Fundación acaba de comprar en una subasta una reproducción del dibujo de Victorio Macho titulado Labriego español, publicado en la revista La Esfera, en el nº 226 del 27 de abril de 1918. Es un excelente dibujo a lápiz marrón, realizado por Victorio Macho entre 1910 y 1915 dentro de la serie La Raza, donde retrató a personajes que representaban lo que el escultor denominaba el “espíritu castellano”, una exaltación de las raíces españolas en consonancia con los valores defendidos por la Generación del 98.
La importancia de esta compra se debe al desconocimiento del paradero del dibujo original, solo constatada su existencia por esta reproducción. Seguramente el dibujo, realizado de joven en los inicios de su carrera artística, pudo venderlo para poder sobrevivir, debido a su economía precaria.